viernes, 31 de marzo de 2017

José Antonio Pagola - ASÍ QUIERO MORIR YO


José Antonio Pagola - ASÍ QUIERO MORIR YO

Jesús nunca oculta su cariño hacia tres hermanos que viven en Betania. Seguramente son los que le acogen en su casa siempre que sube a Jerusalén. Un día, Jesús recibe un recado: «Nuestro hermano Lázaro, tu amigo, está enfermo». Al poco tiempo Jesús se encamina hacia la pequeña aldea.

Cuando se presenta, Lázaro ha muerto ya. Al verlo llegar, María, la hermana más joven, se echa a llorar. Nadie la puede consolar. Al ver llorar a su amiga y también a los judíos que la acompañan, Jesús no puede contenerse. También él «se echa a llorar» junto a ellos. La gente comenta: «¡Cómo lo quería!».

Jesús no llora solo por la muerte de un amigo muy querido. Se le rompe el alma al sentir la impotencia de todos ante la muerte. Todos llevamos en lo más íntimo de nuestro ser un deseo insaciable de vivir. ¿Por qué hemos de morir? ¿Por qué la vida no es más dichosa, más larga, más segura, más vida?

El hombre de hoy, como el de todas las épocas, lleva clavada en su corazón la pregunta más inquietante y más difícil de responder: ¿qué va a ser de todos y cada uno de nosotros? Es inútil tratar de engañarnos. ¿Qué podemos hacer ante la muerte? ¿Rebelarnos? ¿Deprimirnos?

Sin duda, la reacción más generalizada es olvidarnos y «seguir tirando». Pero, ¿no está el ser humano llamado a vivir su vida y a vivirse a sí mismo con lucidez y responsabilidad? ¿Solo hacia nuestro final nos hemos de acercar de forma inconsciente e irresponsable, sin tomar postura alguna?

Ante el misterio último de la muerte no es posible apelar a dogmas científicos ni religiosos. No nos pueden guiar más allá de esta vida. Más honrada parece la postura del escultor Eduardo Chillida, al que en cierta ocasión le escuché decir: «De la muerte, la razón me dice que es definitiva. De la razón, la razón me dice que es limitada».

Los cristianos no sabemos de la otra vida más que los demás. También nosotros nos hemos de acercar con humildad al hecho oscuro de nuestra muerte. Pero lo hacemos con una confianza radical en la bondad del Misterio de Dios que vislumbramos en Jesús. Ese Jesús al que, sin haberlo visto, amamos y al que, sin verlo aún, damos nuestra confianza.

Esta confianza no puede ser entendida desde fuera. Solo puede ser vivida por quien ha respondido, con fe sencilla, a las palabras de Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida. ¿Crees tú esto?». Recientemente, Hans Küng, el teólogo católico más crítico del siglo XX, cercano ya a su final, ha dicho que, para él, morirse es «descansar en el misterio de la misericordia de Dios». Así quiero morir yo.

5 Cuaresma - A
(Juan 11,1-45)
02 de abril 2017

José Antonio Pagola 
buenasnoticias@ppc-editorial.com






¡LÁZARO, SAL FUERA!
Escrito por  Florentino Ulibarri

Desde que Tú lo dijiste
con voz potente y firme,
qué pocos se han atrevido
a repetirlo –a pesar de ser creyentes-
en las múltiples ocasiones
que la vida nos ofrece.
Por eso, esta sociedad
corrompe e hiede
y está llena de muerte.

¡Lázaro, sal fuera!
Es tu palabra y buena nueva.

Dejemos de envolvernos ya
en mortajas y falsedades.
Que la verdad resplandezca;
que la sensatez y la confianza
hagan su tarea en nuestra tierra..
Respiremos tranquilos
al ver que los fantasmas
ni pesan ni toman cuerpo
y que los nudos se desatan.

¡Lázaro, sal fuera!
Es tu palabra y buena nueva.

Lo nuestro es despertar
a quienes han sido dormidos
por sus hermanos y ciudadanos
y condenados a no ser nada
-a no tener historia ni lugar-
y dejarles andar en libertad
por donde andamos nosotros,
con la misma dignidad.
¡Lo nuestro es quitar losas y mortajas!

¡Lázaro, sal fuera!
Es tu palabra y buena nueva.

Florentino Ulibarri





YA TENGO LA VERDADERA VIDA AQUÍ Y AHORA
Escrito por  Fray Marcos
Jn 11, 1-45

Lázaro es un personaje simbólico que nos representa en nuestra condición de criaturas limitadas, invitadas a superar los límites. Con la misma palabra “vida”, se hace referencia a conceptos tan diferentes que es difícil interpretarlos bien. De hecho, se puede dar la muerte en una vida fisiológica sana Y se puede dar la Vida con una salud deteriorada. No podemos tergiversar el texto hasta hacerle decir lo contrario de lo que quiere decir. Es indispensable que tratemos de dilucidar de qué Vida y de qué muerte estamos hablando.

En el relato de hoy, todo es simbólico. Los tres hermanos representan la nueva comunidad. Jesús está totalmente integrado en el grupo por su amor a cada uno. Unos miembros de la comunidad se preocupan por la salud de otro. La falta de lógica del relato nos obliga a salir de la literalidad. Cuando dice Jesús: “esta enfermedad no acabará en la muerte sino para revelar la gloria de Dios”; y al decir: “Lázaro está dormido: voy a despertarlo”, nos está indicando el verdadero sentido de todo el relato.

Si seguimos preguntando si Lázaro resucitó o no, físicamente, es que seguimos muertos. La alternativa no es, esta vida, solamente aquí abajo u otra vida después, pero continuación de esta. La alternativa es: vida biológica sola, o Vida definitiva durante esta vida y más allá de ella. Que Lázaro resucite para volver a morir unos años después, no soluciona nada. Sería ridículo que ese fuese el objetivo de Jesús. Es realmente sorprendente, que ni los demás evangelistas, ni ningún otro escrito del NT, mencione un hecho tan espectacular como la resurrección de un cuerpo ya podrido.

Jesús no viene a prolongar la vida física, viene a comunicar la Vida de Dios que él mismo posee. Esa Vida anula los efectos catastróficos de la muerte biológica. Es la misma Vida de Dios. Resurrección es un término relativo, supone un estado anterior de vida física. Ante el hecho de la muerte natural, la Vida que sigue, aparece como renovación de la vida que termina. “Yo soy la resurrección” está indicando que es algo presente, no futuro y lejano. No hay que esperar a la muerte para conseguir Vida.

Para que esa Vida pueda llegar al hombre, se requiere la adhesión a Jesús. A esa adhesión responde él con el don del Espíritu-Vida, que nos sitúa más allá de la muerte física. El término “resurrección” expresa solamente su relación con la vida biológica que ya ha terminado. “Quién escucha mi mensaje y da fe al que me mandó, posee Vida definitiva” (5,24). Esto quiere decir que todo aquel que tenga una actitud como la que tuvo Jesús en su vida, participa de esa Vida. Esa Vida es la misma que vive Jesús.

Jesús corrige la concepción tradicional de “resurrección del último día”, que Marta compartía con los fariseos. Para Jn, el último día es el día de la muerte de Jesús, en el cual, con el don del Espíritu, la creación del hombre queda completada. Esta es la fe que Jesús espera de Marta. No se trata de creer que Jesús puede resucitar muertos. Se trata de aceptar la Vida definitiva que Jesús posee y puede comunicar al que se adhiere a él. Hoy seguimos con la fe para el más allá de Marta, que Jesús declara insuficiente.

¿Dónde le habéis puesto? Esta pregunta, hecha antes de llegar al sepulcro, parece insinuar la esperanza de encontrar a Lázaro con Vida. Indica que son ellos los que colocaron a Lázaro en el sepulcro, lugar de muerte sin esperanza. El sepulcro no es el lugar propio de los que han dado su adhesión a Jesús. Al decirles: “Quitad la losa”. Jesús pide a la comunidad que se despoje de su creencia. Los muertos no tienen por qué estar separados de los vivos. Los muertos pueden estar vivos y los vivos, muertos.

Ya huele mal. La trágica realidad de la muerte se impone. Marta sigue pensando que la muerte es el fin. Jesús quiere hacerle ver que no es el fin; pero también que sin muerte no se puede alcanzar la verdadera Vida. La muerte sólo deja de ser el horizonte último de la vida cuando se asume y se traspasa. “Si el grano de trigo no muere...” Nadie puede quedar dispensado de morir, ni el mismo Jesús. Jesús invita a Nicodemo a nacer de nuevo. Ese nacimiento es imposible sin morir antes a todo lo que creemos ser.

Al quitar la losa, desaparece simbólicamente la frontera entre muertos y vivos. La losa no dejaba entrar ni salir. Era la señal del punto y final de la existencia. La pesada losa de piedra ocultaba la presencia de la Vida más allá de la muerte. Jesús sabe que Lázaro había aceptado la Vida antes de morir, por eso ahora está seguro de que sigue viviendo. Es más, solo ahora posee en plenitud la verdadera Vida. “El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá”. La Vida es compatible con la muerte.

Es muy importante la oración de Jesús en ese momento clave. Al levantar los ojos a “lo alto” y “dar gracias al Padre”, Jesús se coloca en la esfera divina. Jesús está en comunicación constante con Dios; su Vida es la misma Vida de Dios. No se dice que haya pedido nada. El sentido de la acción de gracias lo envuelve todo. Es consciente de que el Padre se lo ha dado todo, entregándose Él mismo. La acción de gracias se expresa en gestos y palabras, pero en Jesús manifiesta una actitud permanente.

Al gritar: ¡Lázaro, ven fuera! está confirmando que el sepulcro, donde le habían colocado, no era el lugar donde debía estar. Han sido ellos los que le han colocado allí. El creyente no está destinado al sepulcro, porque aunque muere, sigue viviendo. Con su grito, Jesús quiere mostrar a Lázaro vivo. Los destinatarios del grito son ellos, no Lázaro. Ellos tienen que convencerse de que la muerte física no ha interrumpido la Vida. Entendido literalmente, sería absurdo gritar para que el muerto oyera.

Salió el muerto con las piernas y los brazos atados. Las piernas y los brazos atados muestran al hombre incapaz de movimiento y actividad, por lo tanto, sin posibilidad de desarrollar su humanidad (ciego de nacimiento). El ser humano, que no nace a la nueva Vida, permanece atado de pies y manos, imposibilitado para crecer como tal ser humano. Una vez más es imposible entender la frase literalmente. ¿Cómo pudo salir, si tenía los pies atados? Parecía un cadáver, pero estaba vivo.

Lázaro ostenta todos los atributos de la muerte, pero sale él mismo porque está vivo. Todos tienen que tomar conciencia de su nueva situación. “Desatadlo y dejadlo que se marche”. Son ellos los que lo han atado y ellos son los que deben soltarlo. No devuelve a Lázaro al ámbito de la comunidad, sino que le deja en libertad. También ellos tienen que desatarse del miedo a la muerte que paraliza. Ahora, sabiendo que morir no significa dejar de vivir, podrán entregar su vida como Jesús.

Meditación

El relato nos invita a pasar de la muerte a la Vida.
Se trata de la Vida que no termina, la definitiva.
Es la misma Vida de Dios, comunicada al hombre.
Es la ÚNICA VIDA que lo inunda todo.

No es algo que Dios nos da o deja de darnos.
Es Dios comunicándonos su mismo ser.
Su ser es el fundamento de nuestro verdadero ser.
Jesús nos invita a descubrir y a vivir esa realidad.

Fray Marcos





LA VERDADERA CATEQUESIS DE LA CUARESMA
Escrito por  José Enrique Galarreta, SJ. (qepd)
Jn 11, 1-45

Ante todo, el contexto general en que se inscribe este texto es el de la cercanía de la Pasión. Por este suceso, Jesús se acerca a Jerusalén, de donde estaba prudentemente alejado.

El signo provocará la crisis. Unos creerán en El. Otros decidirán definitivamente su muerte.

Inmediatamente después del texto que hemos leído, Juan sigue narrando los hechos así:
Pero algunos fueron y contaron a los fariseos lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos reunieron entonces el Consejo y dijeron:
- ¿Qué hacemos? Este hombre está haciendo muchas señales. Si lo dejamos correr, van a creer en él todos; vendrán los romanos y nos destruirán el santuario y la nación.

Uno de ellos, llamado Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
- No entendéis nada: ¿no veis que es mejor que muera uno solo por el pueblo y que no perezca toda la nación?

Así, a partir de aquel día, acordaron darle muerte.

(Jn 11, 45 y ss.)
Es por lo tanto un texto que se inscribe en el mismo contexto que el del domingo pasado (la curación del ciego de nacimiento). Allí, Jesús-Luz es rechazado por las tinieblas. Aquí, Jesús-Vida va a ser condenado a muerte.

Se muestran también los aspectos más humanos de Jesús, de manera tan real y detallada que sospechamos encontrarnos ante un testigo presencial del hecho. Una familia que son amigos íntimos (el texto siguiente es la cena en su casa cuando María unge sus pies), el dolor por la muerte y la aflicción de los amigos. Jesús se conmueve hasta las lágrimas.

Y aparece una hermosa oración de Jesús. "Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que Tú me escuchas siempre...". Dentro de muy poco orará a su Padre desde al abandono. Y el Padre también escuchaba.

Pero vayamos a los temas fundamentales.

1. LA VIDA en la Escritura
Esta es una de las palabras que aparecen con mayor frecuencia en la Escritura. Más de ochocientas veces. Fundamentalmente aparece en cinco sentidos:

· En su acepción normal, la vida biológica del hombre, el ser vivo...

· En el sentido de "dar la vida por..."

· Como "la vida futura", de después de la muerte.

· Como valor provisional, que puede preferirse, y estorbar, al Reino.

("el que ama su vida la perderá")

· La verdadera Vida, el don de Dios, como sinónimo de "la gracia", "el reino"

"he venido para que tengan vida y la tengan abundante",

"esta es la vida eterna, que te conozcan a Ti y al que enviaste, Jesucristo",

"Yo soy el Pan de la vida, el que come de este Pan tiene vida eterna",

"este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida".

2. LOS SIGNOS
El cuarto Evangelio nos tiene acostumbrados a tratar la realidad como signo de "LA OTRA REALIDAD", y a un género literario que consiste en contar lo que sucedió como medio de catequesis, de manera que el significado es mucho más importante que el suceso.

En los domingos anteriores hemos encontrado varios signos muy significativos: el agua (la Samaritana) y la luz (el ciego de nacimiento). En este quinto domingo de cuaresma el signo es la vida.

El evangelista utiliza esta vida, la vida biológica, como signo, como se hacía con el agua y con la luz. Dios no es agua, Dios no es luz: pero estas realidades nos sirven para entender qué es Dios para nosotros. Así, la vida de la tierra nos sirve para entender la plenitud de la vida, la vida del espíritu.

Es un signo importante, y más profundo que los anteriores. Esta vida, lo que nosotros llamamos vida, la vida biológica, la vida humana, es usada por Jesús como signo de la REALIDAD VERDADERA DEFINITIVA EN DIOS.

Es como si dijéramos: "si esto que veis es para vosotros el bien básico, lo más valioso que tenéis... la realidad del hombre con Dios es así, pero en plenitud". Y no precisamente como realidad futura, sino actual: una vida mejor, más plena, aquí y ahora.

3. LAS RESURRECCIONES como signo
En todo el AT. y mucho más intensamente en el NT, la curación es signo de la presencia de la Salvación, la Salud. La enfermedad es signo del poder del mal. La presencia de Dios no tolera el mal, en ninguna de sus manifestaciones, y lo cura. La curación de la enfermedad es un bien, pero es sobre todo signo de la presencia de la Salvación.

De la misma manera, y en grado superior, la muerte se entiende más que como condición normal del hombre, como sumo mal. Pero Dios tampoco tolera ese mal y también lo cura, dándonos otra Vida más plena, más humana y que no conoce muerte.

4. LAS RESURRECCIONES Y LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
En primer lugar, son diferentes. Incluso el original griego suele usar distintas palabras (anastasis - egeirein).

Devolver a Lázaro a la misma vida anterior, a tener que volver a morir, no es un favor. La Vida que ofrece Jesús resucitado es la Vida del espíritu.

Esta "vuelta a la vida" de Lázaro es sobre todo un signo del poder de Jesús para dar la Vida plena y definitiva.

La luz, el agua, la vida... imágenes de Dios, en Cuaresma, el tiempo de penitencia, el tiempo del color morado, el tiempo en que en las misas no se recita el "Gloria". ¿Quién y por qué ha deformado tanto la imagen de la Cuaresma, la imagen de Dios?

Recordamos el itinerario que hemos seguido en estos cinco domingos.

· Primer Domingo: somos pecadores, ciegos y esclavos: Jesús vencedor de la tentación.

· Segundo Domingo: la Transfiguración, fiarnos del crucificado.

· Tercer Domingo: Dios es Agua en el desierto.

· Cuarto Domingo: Dios es luz en la oscuridad.

· Quinto Domingo: Dios es La Vida.

Toda una serie de imágenes de Dios positivo, Dios pro-vida, Dios para la plenitud. Y nosotros, por nuestra cuenta, al margen de La Palabra y de la liturgia, seguimos empeñados en decir: "Somos pecadores, es decir, culpables, merecedores de castigo. Hacemos penitencia para conseguir el perdón del Juez".

Por este camino, llegaremos a decir que el Juez, severo y justiciero, no se ablandará más que cuando vea la sangre de Jesús, derramada en pago por nuestros pecados. ¿Quién ha inventado este Dios?

Toda la enseñanza de los profetas va encaminada a entender que Dios es madre, la que da vida, que su relación con el pueblo es la de un enamorado. Y toda esta línea progresiva del conocimiento de Dios y de nuestra relación con Él culmina en Jesús de manera espectacular.

El miedo a Dios ha quedado en la prehistoria. Nos mueve el amor a Dios, el amor a la Luz, el deseo del Agua, la fe en la Vida.

Sabemos que el pecado es muerte y oscuridad y desierto, y por eso celebramos con alegría que Dios es Vida, Agua y Luz.

El Señor nos invita a vivir, el Señor ilumina y da sentido a todo, el Señor nos hace caminar sin hambre y sed, el Señor nos quita el hambre y la sed de lo que nos perjudica.

Como Jesús en el monte de la tentación, que parece no sentirse atraído por los bienes aparentes que el Enemigo le ofrece, porque tiene Luz, y esos bienes no le apetecen. Como si Eva en el Paraíso se riera de la serpiente y le contestara: "¡Calla imbécil, ¿vas a ser tú más sabia que mi Padre Dios?"

Vivimos en la Tierra Prometida, la que mana leche y miel. En realidad, la Tierra Prometida era un sequedal áspero acosado de innumerables enemigos: no importa, es vivir en libertad, está lleno de luz, de agua y de vida, y preferimos vivir aquí que en la plácida esclavitud de Egipto, donde nos atiborrábamos de puerros y grasa de oca, pero no éramos libres y no conocíamos a Dios.

Nuestra vida no parece distinta de la de todos los demás: está llena de dificultad, de trabajos, de enfermedades, de disgustos; se encamina inevitablemente a la vejez y a la muerte: no importa, está llena de la luz y el agua de la Palabra, es como un huevo en que se incuba la Vida, como la oruga repugnante o la crisálida encerrada que sólo esperan su sazón para surgir en brillante mariposa.

Durante cinco domingos hemos recibido la más bella de las catequesis sobre nuestra condición humana: esclavos de nuestra oscuridad, ciegos buscadores de pequeños placeres insatisfactorios, contamos con Dios para vivir, para no equivocarnos, para ser verdaderamente humanos, es decir, Hijos, Herederos, capaces de contemplar cara a cara el Rostro del Señor.

¡Magnífico mensaje! Desde esta perspectiva podemos entrar con buen pie a celebrar la Semana Santa y la Pascua. Vamos a ver cómo Jesús, el Primogénito de todos nosotros, triunfa de la muerte y llega a la definitiva Transfiguración. Vamos a ver en él nuestro destino, el triunfo definitivo del pecado y de la muerte, que se hace visible en él, y se nos ofrece a todos como regalo del Amor de Dios. Y a este modo de vivir le podemos aplicar el dicho vulgar que usamos cuando lo pasamos bien: "¡Esto sí que es vida!"

ORACIÓN DE DESPEDIDA
Bendito seas mi Dios, mi aire,
que estás ahí, tan cierto como el aire que respiro.
Bendito seas, mi Dios, mi viento,
que me animas, me empujas, me diriges.
Bendito seas, mi Dios, mi agua,
esencia de mi cuerpo y de mi espíritu,
que haces mi vida más limpia, más fresca, más fecunda.
Bendito seas, mi Dios, mi médico,
siempre cerca de mí, más cerca cuanto me siento más enfermo.
Bendito seas, mi Dios, mi pastor,
que me buscas buenos y frescos pastos,
que me guías por las cañadas oscuras,
que vienes a por mí cuando estoy perdido en la oscuridad.
Bendito seas, mi Dios, mi madre,
que me quieres como soy
que por mí eres capaz de dar la vida,
mi refugio, mi seguridad, mi confianza.
Bendito seas, Dios, bendito seas.

José Enrique Galarreta, SJ. (qepd)





LA FE EN JESÚS, ELIXIR DE LA INMORTALIDAD
Escrito por  José Luis Sicre

Hace diez días, el 22 de marzo de 2017, el puente de Westminster y la entrada del Parlamento británico fueron escenario del enésimo atentado terrorista. Pienso especialmente en Aysha Frade, sus dos hijos, su marido, su familia de Galicia… La muerte, que nos asedia cada segundo y se apodera de nosotros cuando menos lo podemos imaginar. Preferimos no pensar en ella. Por instinto de supervivencia. El autor del cuarto evangelio es más profundo: le obsesiona la muerte, y no deja de hablar de ella, pero lo hace para transmitir fe en la vida.

En el prólogo presenta a Jesús, Palabra de Dios, como poseedor de la vida. Más adelante, en un discurso programático, Jesús anticipa la resurrección de Lázaro: «Os aseguro que llega la hora, ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán» (Juan 5,25). Y el evangelio termina: «Estas cosas quedan escritas para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida por medio de él» (Juan 20,31). Esta obsesión por la vida halla su punto culminante en la resurrección de Lázaro, que se encuentra en mitad del evangelio (cap. 11 de 21).

La idea de resucitar a otra vida no estaba muy extendida entre los judíos. En algunos salmos y textos proféticos se afirma claramente que, después de la muerte, el individuo baja al Abismo (sheol), donde sobrevive como una sombra, sin relación con Dios ni gozo de ningún tipo. Será en el siglo II a.C., con motivo de las persecuciones religiosas llevadas a cabo por el rey sirio Antíoco IV Epífanes, cuando comience a difundirse la esperanza de una recompensa futura, maravillosa, para quienes han dado su vida por la fe. En esta línea se orientan los fariseos, con la oposición radical de los saduceos (sacerdotes de clase alta). El pueblo, como los discípulos, cuando oyen hablar de la resurrección no entiende nada, y se pregunta qué es eso de resucitar de entre los muertos.

Los cristianos compartirán con los fariseos la certeza de la resurrección. Pero no todos. En la comunidad de Corinto, aunque parezca raro (y san Pablo se admiraba de ello) algunos la negaban. Por eso no extraña que el evangelio de Juan insista en este tema. Aunque lo típico de él no es la simple afirmación de una vida futura, sino el que esa vida la conseguimos gracias a la fe en Jesús. «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.»

El tema de la vida en el cuarto evangelio requiere una aclaración. La «vida eterna» no se refiere sólo a la vida después de la muerte. Es algo que ya se da ahora, en toda su plenitud. Porque, como dice Jesús en su discurso de despedida, «en esto consiste la vida eterna: en conocerte a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesús, el Mesías» (Juan 17,3).

Dice el relato que Jesús, al ver llorar a María y a los presentes, se estremeció (evnebrimh,sato), se conmovió (evta,raxen) y lloró (evda,krusen). Sorprende esta atención a los sentimientos de Jesús, porque los evangelios suelen ser muy sobrios en este sentido. Generalmente se explica como reacción a las tendencias gnósticas que comenzaban a difundirse en la Iglesia antigua, según las cuales Jesús era exclusivamente Dios y no tenía sentimientos humanos. Por eso el cuarto evangelio insiste en que Jesús, con poder absoluto sobre la muerte, es al mismo tiempo auténtico hombre que sufre con el dolor humano. Jesús, al llorar por Lázaro, llora por todos los que no podrá resucitar en esta vida. Al mismo tiempo, les ofrece el consuelo de participar en la vida futura.

La primera lectura, tomada del libro de Ezequiel, ha sido elegida por la estrecha relación entre la promesa de Dios de abrir los sepulcros del pueblo y volver a darle la vida, y Jesús mandando abrir el sepulcro de Lázaro y dándole de nuevo la vida. Ambos relatos terminan con un acto de fe en Dios (Ezequiel) y en Jesús (Juan). Pero conviene recordar que el texto de Ezequiel no se refiere a una resurrección física. El pueblo, desterrado en Babilonia, se considera muerto. Babilonia es su sepulcro, y de esa tumba lo va a sacar Dios para hacer que viva de nuevo en la tierra de Israel.

José Luis Sicre






Jesús, al ver llorar a María
se conmovió profundamente
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.

¡Qué fácil resultan las cosas cuando se quiere! Detrás de todo lo valioso e importante en esta vida, hay historias de amor que no conocemos. Normalmente, vemos los resultados y nos llenamos de admiración al reconocer la inmensidad de las obras de hombres y mujeres a lo largo y ancho de este mundo: Obras de arte, gestas revolucionarias, grandes construcciones, proyectos de desarrollo, acciones a favor de los demás... Detrás de todo ello había trabajando un motor inmóvil, un dinamismo creador, salvador y liberador que no se explica con palabras sino con obras; que no se contenta con los buenos deseos sino que pasa a las acciones; que no sólo opina sobre lo que debe cambiar, sino que transforma la realidad: ¡Este motor del mundo, que mueve sin ser movido, es el amor!

Recordarán ustedes la historia que salió hace unos años en una de las páginas del calendario del Corazón de Jesús que hablaba de una niña que iba caminando por un sendero pedregoso llevando a cuestas a su hermanito. “Me quedé mirándola y le pregunté: –¿Cómo puedes llevar una carga tan pesada? La niña volvió hacia mí sus ojos llenos de sorpresa y me respondió: –No es una carga, señor, es mi hermanito".

Por todas partes, en el texto en el que san Juan nos relata la resurrección de Lázaro, salta a la vista el cariño que Jesús sentía hacia esta familia de Betania: “tu amigo está enfermo”; “Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro, cuando le dijeron que Lázaro estaba enfermo se quedó dos días más en el lugar donde se encontraba. Después dijo a sus discípulos: – Vamos otra vez a Judea”; “Jesús, al ver llorar a María y a los judíos que habían llegado con ella, se conmovió profundamente y se estremeció, y les preguntó: – ¿Dónde lo sepultaron? Le dijeron: – Ven a verlo Señor. Y Jesús lloró. Los judíos dijeron entonces: – ¡Miren cuánto lo quería!”. “Jesús, otra vez conmovido, se acercó a la tumba. Era una cueva, cuya entrada estaba tapada con una piedra. Jesús dijo: – Quiten la piedra”. Y más adelante, la bella oración que Jesús dice delante de la tumba de su amigo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo sé que siempre me escuchas, pero lo digo por el bien de esta gente que está aquí, para que crean que tú me has enviado. Después de decir esto, gritó: – ¡Lázaro, sal de ahí!”

Sólo desde el amor se explica que el Señor Jesús haya querido ir a Judea donde hacía poco habían tratado de matarlo a pedradas. Sólo desde el amor pudieron los discípulos decir: “Vamos también nosotros, para morir con él”. Sólo desde el amor se explica ese bendito grito de Jesús ante la tumba de su amigo: “¡Lázaro, sal de ahí!” Sólo desde el amor se entiende que “El muerto salió, con las manos y los pies atados con vendas y la cara envuelta en un lienzo”.

Si nos dejamos mover por esa fuerza misteriosa del amor que bulle allí en nuestro interior, daremos vida a los cadáveres y seremos capaces, también hoy, de asumir nuestra misión estando incluso dispuestos a ‘morir con él’. La Cuaresma es un tiempo para crecer en este amor que mueve montañas. Vivamos esta experiencia del amor que Dios nos regala en la persona de Jesús y pidámosle que seamos capaces de sacar de su tumba a los muertos o por lo menos, sintamos la fuerza para echarnos al hombro a nuestro hermanito.




El retrovisor y la vida
Pedro Miguel Lamet, SJ.

La vida pasa. Se no acaba de escapar el instante. Pero ¿podemos atrapar lo vivido? Lo almacenamos en el recuerdo entre nebulosas, sin conseguir reproducir cabalmente aquel día, aquella hora, aquel minuto irrepetible. Sólo la fotografía consigue quizás atrapar el instante y almacenarlo casi tal cual. De tal manera que, al volver a repasar la imagen, parece que consiguiéramos saltar atrás fugazmente en el tiempo, como en un peculiar retrovisor de mi propia vida. Pero no existe cámara ni álbum de fotos que pueda detener este discurrir sin descanso, estos ríos que van a dar a la mar.

¿Cuál es pues el secreto para saber vivir? Desde luego no intentar detener el tiempo, ni afincarnos en la nostalgia del pasado irrecuperable, sino fluir con el río, disfrutar cada momento, abrazar el ahora y tomar conciencia de que esto que estamos viviendo es parte ya del mar que somos y al que gozosamente nos encaminamos.





Francisco comunica con todo su cuerpo y con su simple presencia
Antonio Spadaro SJ

La Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL) presentó esta tarde una videoconferencia para España y Latinaomérica del padre Antonio Spadaro, centrada en el tema de la "comunicación del Papa Francisco", en la que también se presentó la versión española de la revista 'La Civiltá Cattolica'. El jesuita sostiene que el Papa comunica con su mera presencia y con todo su ser, porque más que un comunicador de contenidos, es "un testigo".

Algunas frases del padre Spadaro

"El Papa habla con su cuerpo. Incluso, a veces, parece que se va a caer, que pierde el equilibrio"

"Po eso, a veces, la plaza lo quiere abrazar y él abraza a la plaza"

"Es abrazado por la plaza tradicional y también por la plaza digital"

"El Papa, cuando comunica, está siempre dentro del evento comunicativo que comunica"

"El Papa crea eventos comunicativos, en los que los demás pueden participar activamente"

"Por ejemplo, cuando fue elegido"

"Todos esperaban recibir la bendición"

"Fue él el que pidió la bendición y, luego, la dió"

"Eso significa que convirtió en activas a las personas que eran sujetos pasivos"

"O los selfies que se saca el Papa"

"Cuando haces una foto a una persona es porque la otra persona es más importante"

"Cuando acepta hacer un selfie, se pone del mismo lado de la cámara que la persona"

"El lenguaje papal se torna distinto"

"El Papa no es un comunicador de contenidos religiosos. No es un emisor de contenidos religiosos, sino un testigo"

"Él es consciente de que el mensaje cristiano sólo puede transmitirse a través de relaciones. Sin relaciones, no pasa, no llega el mensaje"

"Esta es una lógica radical de la comunicación de las redes sociales"

"Si cuelgas algo en la red una y no tienes amigos, nadie ve lo que cuelgas"

"Por eso el Papa está tan atento a las relaciones, porque la relación misma es un contenido"

"El Papa no comunica, sino que está presente. Está siempre presente"

"No es el lector d eun texto escrito, no es el emisor de una información, sino comunica con su simple presencia"

"Una vez, me dijo: Para mí fue un milagro. No estoy acostumbrado a hablar ante muchedumbres, sino a nivel personal"

"El Papa, en estos años, siempre permaneció fiel a sí mismo"


"Si miran al Papa en el papamóvil, él no mira a la multitud como un marco general, sino que va mirando a cada una de las personas"


"Saluda a uno y a otro, personaliza"


"Eso significa que, para él, la comunicación es, sobre todo una relación personal"


"El título de este libro que todavía no ha salido en español: 'En tus ojos está mi palabra'"

"Título, elegido por el Papa, porque, para él son muy importantes los ojos"

"Si no mira a los ojos a las personas, no puede hablar"

"La palabra le viene espontánea de la relación ocular con las personas"

"Todo se concentra en el gesto personal"

"Es interesante ver cómo se comporta con él la televisión"

"La televisión no puede exponer la solemnidad exterior, porque no existe. Hasta los paramentos litúrgicos son muy sobrios"

"Hay una gran sencillez, pero que es convincente"

"Hay una elegancia sencilla en su comunicación"

"El desafio, pues, para las cámaras es muy difícil"

"La televisión está llamada a transmitir un evento comunicativo que es muy sencillo, una simple presencia"

"En Sarajevo, el 6 de junio pasado, el Papa se reunió con los jóvenes en un gimnasidon de le hicieron algunas preguntas"

"Los jóvenes estaban en el escenario junto con el Papa. Los jóvenes estaban detrás y el Papa delante"

"El Papa comenzó a contestarlas dando la espalda a los jóvenes"

"Y el Papa dijo: 'No consigo responder a una persona sin mirarles a la cara'. Se dio la vuelta, nos dio la espalda a todos nosotros y a las cámaras de televisión"

"Lo importante no era el escenario público, sino responder a los jóvenes, mirándolos a la cara"

"Otro gran desafío para la comunicación televisiva del Papa es que a este papa hay que contarlo con imágenes realizadas desde abajo"

"Las más fieles imágenes son las grabadas por los fieles con sus móviles"

"Porque mantienen la fuerza de la relación personal entre el Papa y la persona"

"No son imágenes precisas, frías, con distancia, sino que son imágenes que involucran. A veces incluso son imágenes con ruido, sin foco, preo son hermosas"


"En eso se ve la furza comunicativa del papa: involucra a los que están con él"

"Noto una gran diferencia entre dos Papas, gigantes de la comunicación eclesial: Juan pablo II y Francisco"

"Dos grandes comunicadores, pero que funcionan de una forma casi opuesta"

"Juan Pablo II tenía una gran pasión por el teatro, el teatro de la palabra. En la palabra hacía florecer el gesto"

"En una grabación, parace que canta, pero, en realidad, habla. La palabra para él tenía una fuerza extraordinaria. Y el gesto florecía desde la palabra"

"En Francisco es lo contrario. El gesto y la acción son lo central y desde ahí florece la palabra"

"Primero es el gesto, pero, después, viene el discurso, que, a veces, puede cambiar, en el último minuto"

"La palabra del Papa surge de la relación"

"Otra característica iumportante del discurso del papa es su dimensión materna"

"Digamos que hay una especie de ambiente comunicativo anmiótico"

"Su lengueja es muy sencillo y llega a todos"

"El Papa sabe que la gente no entiende el lenguaje académico y correcto"

"¿Cómo hace para adaptarse al lenguaje de los demás?"

"Escribió en la Evangelii Gaudium que hay que escuchar mucho, compartir la vida de la gente y prestar atención"

"UN lenguaje capaz de escuchar y fruto de la escucha"

"Nuestra comunicacion eclesial debe ser hecha con un lenguaje que todo el mundo pueda entender"

"Algunos dicen que el Papa no es claro y que querrían un Papa que comunique con sentencias doctrinales"

"Pero el lenguaje claro, a veces, no es comprensible"

"Para aclararlo. Si hablamos con un lenguaje frio, ilmpio y preciso, comunicamos palabras, pero no llegamos al corazón"

"El lenguaje de todos los días es muy complejo. UN lenguaje de la calle. El Papa utiliza el lenguaje complejo de la vida, para llegar al corazón y a la mente de la gente"

"No es un lenguaje matemático, sino un lenguaje vivido"

"Por eso, el Papa pide a la iglesia que sepa insertarse en la comunicación de la vida de todos los días"

"Que la Iglesia se meta en el lenguaje de todos los días"

"Que el lenguaje pastoral no sea fruto de una estrategia comunicativa, sino de una relación directa y auténtica con la gente"

"Y esto vale también para la comunicación digital. Para Francisco, la comunicación digital no está hecha de tuits sino de personas"

"La metáfora que utiliza es la del buen Samaritano"

"Para el, comunicar es tocar a las personas"

"La comunicación debe crear unidad"

"La comunicación cristiana nos impulsa a ser profetas de una visión diferente"

"Que la comunicación sea capaz de unir a las personas, no separarlas"

"En la Evangelii Gaudium, número 87 dice: 'Las redes alcanzaron una desarrollo inaudito y nosotros sentimos el reto de descubrir y transmitir la mística del vivir juntos, de mezclarnos, de encontranos, de tomarnos de la mano, de apoyarnos, de participar en esta marea algo catótica, que puede transformarse en una auténtica experiencia de fraternidad, en una caravana solidaria, en un santo peregrinaje"

"Todo esto es el fruto del desarrollo de las redes y, por lo tanto, es una desafío espiritual"

"La red puede ser vista como una periferia existencial, llena de gente que busca esperanza"

"La Iglesia está llamada a superar el modelo del púlpito. El púlpito es un lugar desde el que una persona habla y todos los demás escuchan por la autoridad de una persona"

"Esta comunicación ya no funciona así"

"Hoy, la Iglesia tiene que mezclarse en medio de las preguntas de la gente"

"Esta dimensión misionera nos impulsa a una pastoral comunicativa"

"El Papa dijo que nadie tiene que contestar apreguntas que nadie se hace. Y eso es lo que los sacerdote hacemos a menudo: contestar a preguntas que nadie se hace. Hay que aprender a escuchar. Y esto hay que aprender a hacerlo en la Red"

"El Papa escucha mucho. Siempre me llama la atenció, cuando se reúne con los jóvenes en sus viajes, que él escucha las preguntas. Ya las conoce, porque son enviadas antes al Vaticano. Y lleva las respuestas preparadas. Pero, cuando ve a los jóvenes, saca un papel y un bolígrafo y toma notas y responde lo que le viene a la cabeza en aquel momento"

"Porque la pregunta es una ocasión vital, no es una respuesta teórica a una pregunta teórica"

"Concluyo diciendo que, al reunirse con el episcopado brasileño, en Rio de Janeiro, Francisco les indicó a los obispos que en el pasaje de los discípulos de Emaús estaba el modelo de una Iglesia que sabe dialogar y entrar en la conversación de los hombres, y es capaz de hacer compañía"

"Esto es comunicar para el Papa Francisco: Acompañar"

La civiltá cattolica
"Es una de las revistas más antiguas del mundo. El primer número salió en 1850. A partir de este año, sale también en castellano, en inglés, francés y coreano"

"Es una gran alegría poder compartir con la gente de España y de Latinoaméricva esta revista"

"Una revista cultural y mensual, escrita sólo por jesuitas y revisada por la Secretaría de Estado"

"De temas teológicos, culturales, políticos, económicos..."

"Para reflexionar con calma sobre los temas importantes para la vida de la Iglesia"

"Al Papa le regalamos el número cuatro mil de la edición italiana y nos mandó este mensaje: 'Enhorabuena a la Civiltá cattolica, revista única en su género, para que pueda continuar siendo una revistsa puente, de frontera y de discernimiento"

"Es una gran reto para nosotros ser puente y estar en frontera"

"El Papa nos pidió estar muy atentos a lo que pasa en el mundo"

"Tener la revista en castellano significa estar muy atento a lo que pasa en el universo español"

El riesgo de publicar como palabra del Papa cosas improvisadas que pueden violar la doctrina de siempre
"Es un reto mayor para los periodistas. Lo mejor es escuchar bien lo que el Papa dice y, después, escribir lo que el Papa dice"

"El Papa utiliza un registro comunicativo que varía mucho"

"Puede decir una cosa muy importante en la misa de Santa Marta y otra cosa menos importante en una misa solemne"

"En el viaje a Filipinas, el Papa se cubrió con un impermeable amarillo y, en la misa, hizo una homilía espontánea, desde el corazón, y esa homilía fue importantísima, aunque sólo había un pequeño número de personas ante él"

"El periodista debe estar atento al contexto y emtender qué está diciendo el papa y en qué contesto lo está diciendo"

La distorsión de sus palabras
"El Papa no le gusta que sus palabras sean distorsionadas. Eso es responsabilidad del periodista. No es un problema del Papa"

"La palabra del papa quiere ser sobre todo pastoral"

"Esto comparta riesgo, ciertamente, pero el Papa no puede comunicar desde una caja de cristal. Es un pastor. No es el emisor de un contenido doctrinal"

"Y para ser pastor, necesita comunicar con un lenguaje comprensible para la gente"

Mejorar la comunicación interna de la Iglesia
"En la comunicación eclesial es muy importante construir lugares de encuentro"

"No se trata de emitir mensajes abstractos"

"Comunicar el Evangelio no es poner en Facebook angelitos, mensajes y santitos, sino compartir la propia vida, que es evangélica"

"Esto vale para las Redes y para la vida intraeclesial"

"No hay recetas. Hay que mirar el contexto"

Lo que el Papa dice en privado
"La comunicación privada del Papa debe permanecer privada, porque no hay posibilidad de una confirmación"

"NO utilizar el Papa, para promoverse a uno mismo"

"Ni para hacer circular mensajes personales del Papa"

Fuente: http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2017/03/28/antonio-spadaro-sj-iglesia-religion-dios-jesus-papa-obispo-comunicacion-jesuita-civilta-cattolica.shtml





Proteger la paz
Francisco de Roux, SJ. (Colombia) 

Los logros llaman a no perder la confianza a quienes se comprometieron con el proceso.

Un sentimiento de desilusión y desconfianza crece en el país, ante la ineficiencia para proteger la vida de los líderes, la corrupción pública y privada, los dineros ilegales en las campañas, el aumento de la coca, los retardos en las veredas de concentración de las Farc, los vacíos de control en los espacios que estas dejan, la constatación de que son muchos los congresistas y no pocos los jueces que buscan sus beneficios y no los de la sociedad, los incumplimientos con el campesinado organizado.

Ante esto, la oposición política del Centro Democrático clama que todos los males empezaron con esta administración, sin querer ver que Colombia es una de las economías mejor libradas en la desaceleración del crecimiento en todo el continente; y sin mirar que desde hace décadas somos uno de los países más impunes del mundo, más corruptos, más violentos, más inequitativos, más injustos en la concentración de la tierra y primer productor de cocaína. Y que salir de este sótano del mundo, como lo ha encarado el difícil e inacabado proceso de paz, nos obliga a llevar a cabo profundas transformaciones.

A pesar de todo, allí están los logros, que son del proceso o que le son concomitantes, que llaman a no perder la confianza a quienes se han movido y comprometido con el mismo y llaman a la oposición a no perder la responsabilidad por el bien común en la pasión de la campaña. Tal es el símbolo de la reconciliación en la guerrillera que carga su bebé protegida por un soldado, la tranquilidad que ha regresado a la mayoría de los campos, la nueva confianza en la Procuraduría y la Fiscalía. Y, sobre todo, la toma de conciencia de las exigencias de la paz que tienen que ir hasta lograr el acuerdo con el Eln y sustituir los campos de coca por alimentos, y terminar con las bandas criminales y sus socios.

Lo que todos deberíamos considerar es que estos años de negociación nos han metido en la encrucijada riesgosa, de dolores y controversias, por donde teníamos que pasar, para salir de la barbarie de ocho millones de víctimas. Pero tenemos el peligro de que por miedo o impaciencia ante las fragilidades y contradicciones institucionales, o simplemente por razones políticas, terminemos desbaratando lo caminado hacia la paz y destruyendo lo que se ha avanzado con tanto esfuerzo.

Sería muy grave que se arrasaran así los logros del esfuerzo laborioso y polémico que ha parado la más salvaje de nuestras guerras y nos ha puesto ante exigencias contundentes de sinceridad, verdad, transparencia y justicia, que meten en crisol lo que somos y tenemos como sociedad, Estado y economía.

Por eso, en este momento en el que muchas cosas tienen que transformarse, es necesaria la unión, en medio de la crítica oportuna y el debate público, para proteger lo andado y salir definitivamente de la violencia política armada. Pues esta era el obstáculo que no nos permitía encarar los grandes problemas estructurales que exige la irreversibilidad de la paz. Y en este empeño, lo que importa no es el futuro político de Santos ni de Uribe, ni de las Farc ni del Eln, sino el derecho a ser nosotros mismos, en una comunidad nacional donde la grandeza de todas la personas, sin exclusión, vaya de la mano con la magia de la naturaleza que nos fue dada.


Necesitamos ejemplos como los puestos por escrito esta semana por Mockus, cuando escoge el perdón, porque la paz está por encima del dolor del engaño; y por el general (r) Henry Medina, cuando valora el puente que hemos creado con este proceso y llama a que tengamos el coraje de atravesarlo; y necesitamos otra vez a los jóvenes de Paz en la Calle para que vuelvan a movilizarnos para cuidar del proceso que tenemos que perfeccionar siempre, pero que no podemos detener.