jueves, 12 de febrero de 2015

DIOS ACOGE A LOS «IMPUROS» - José Antonio Pagola



DIOS ACOGE A LOS «IMPUROS» - José Antonio Pagola
Mc 1, 40-45

De forma inesperada, un leproso «se acerca a Jesús». Según la ley, no puede entrar en contacto con nadie. Es un «impuro» y ha de vivir aislado. Tampoco puede entrar en el templo. ¿Cómo va a acoger Dios en su presencia a un ser tan repugnante? Su destino es vivir excluido. Así lo establece la ley.

A pesar de todo, este leproso desesperado se atreve a desafiar todas las normas. Sabe que está obrando mal. Por eso se pone de rodillas. No se arriesga a hablar con Jesús de frente. Desde el suelo, le hace esta súplica: «Si quieres, puedes limpiarme». Sabe que Jesús lo puede curar, pero ¿querrá limpiarlo?, ¿se atreverá a sacarlo de la exclusión a la que está sometido en nombre de Dios?

Sorprende la emoción que le produce a Jesús la cercanía del leproso. No se horroriza ni se echa atrás. Ante la situación de aquel pobre hombre, «se conmueve hasta las entrañas». La ternura lo desborda. ¿Cómo no va a querer limpiarlo él, que solo vive movido por la compasión de Dios hacia sus hijos e hijas más indefensos y despreciados?

Sin dudarlo, «extiende la mano» hacia aquel hombre y «toca» su piel despreciada por los puros. Sabe que está prohibido por la ley y que, con este gesto, está reafirmando la trasgresión iniciada por el leproso. Solo lo mueve la compasión: «Quiero: queda limpio».

Esto es lo que quiere el Dios encarnado en Jesús: limpiar el mundo de exclusiones que van contra su compasión de Padre. No es Dios quien excluye, sino nuestras leyes e instituciones. No es Dios quien margina, sino nosotros. En adelante, todos han de tener claro que a nadie se ha de excluir en nombre de Jesús.

Seguirle a él significa no horrorizarnos ante ningún impuro ni impura. No retirar a ningún «excluido» nuestra acogida. Para Jesús, lo primero es la persona que sufre y no la norma. Poner siempre por delante la norma es la mejor manera de ir perdiendo la sensibilidad de Jesús ante los despreciados y rechazados. La mejor manera de vivir sin compasión.

En pocos lugares es más reconocible el Espíritu de Jesús que en esas personas que ofrecen apoyo y amistad gratuita a prostitutas indefensas, que acompañan a enfermos de sida olvidados por todos, que defienden a homosexuales que no pueden vivir dignamente su condición... Ellos nos recuerdan que en el corazón de Dios caben todos.
EN LA MUERTE DE UN AMIGO
Escrito por  Florentino Ulibarri

No.
No hemos venido a decirte  adiós, Rafael
Estamos aquí para sentir tu presencia viva,
para celebrar tu caminar a nuestro lado,
para festejar que te nos has adelantado
a ese lugar donde florecen la ternura y la misericordia,
para recibir lo mejor de ti mismo como herencia y regalo,
para susurrar, a quienes quieran escuchar,
que somos hermanos,
hijos e hijas del mismo Dios, Padre-Madre.

No es tu recuerdo,
ni tus palabras,
ni tus obras
ni tus gestos
ni tus proyectos...
¡Eres tú mismo quien está a nuestro lado!

Tu gran corazón,
tu rostro alegre,
tu viva mirada,
tu contagiosa actividad,
tu gozo desbordante,
tu espíritu solidario,
tu amistad firme,
tu fe sostenida,
tu esperanza renovada cada día,
tu amor tan humano,
tan tierno y vital,
tus olvidos y despistes...
¡Todo lo sentimos dentro!

La vida continuará,
entre curvas y monótonas rectas,
desiertos interminables y gozosos oasis,
encrucijadas y decisiones arriesgadas,
en busca de una fe adulta compartida,
ofreciéndonos siempre caminos
inesperados y sorprendentes
y buenos compañeros de viaje.

Y tú, Rafael, estarás siempre a nuestro lado,
con nuevos proyectos bajo el brazo,
el Evangelio en el regazo
y el toque de Conchita para no despistarnos.

¡Lo creemos firmemente!
Y se lo agradecemos a Dios,
que te quiere,
y nos quiere, siempre,
con esa tan suya y loca pasión
de enamorado.





LIBERAR A LOS DEMÁS, AUNQUE SEA ARRIESGANDO
Escrito por  Fray Marcos
Mc 1, 40-45

Seguimos en el primer capítulo de Mc. Después de un enunciado general, que resume su habitual manera de actuar, (fue predicando por las sinagogas y expulsando demonios), nos narra la curación de un leproso. Sigue Mc más atento a los hechos que a las palabras. El leproso no tiene nombre. Tampoco se habla de tiempo y lugar determinados. Se advierte una falta total de lógica narrativa. Apenas ha pasado un día de la predicación de Jesús y ya le conocen hasta los leprosos que vivían en total aislamiento.

La primera lectura es suficientemente expresiva. La lepra era el motivo más radical de marginación. Lo que se entendía por lepra en la antigüedad, no coincide con lo que es hoy esa enfermedad concreta. Más bien se llamaba lepra a toda enfermedad de la piel que se presentara con un aspecto más o menos repugnante. Tanto la lepra como las normas sobre la enfermedad, no son originales del judaísmo; se encuentran en otras culturas y religiones más antiguas. Esas normas nos parecen hoy inhumanas, pero hay que tener en cuenta la necesidad de defenderse de una enfermedad que podía causar estragos en una población.

Se trataba de salvaguardar la vida de la comunidad, ante una enfermedad contagiosa y mortal. Sin la garantía de que era Dios el que lo mandaba, no hubiera tenido ningún efecto la prohibición. Por eso todas las normas se presentaban como recibidas de Dios, aunque fueran simplemente profilácticas. En una de las losas donde se encontró escrito el Código de Hammurabi, lo primero que aparece es la figura del rey recibiendo de Dios el escrito.

Se acercó, suplicándole de rodillas: Si quieres puedes limpiarme. Esta actitud indica a la vez valentía, porque se atreve a trasgredir la Ley, pero también temor a ser rechazado, precisamente por eso. Se puede descubrir una complicidad entre el leproso y Jesús. Los dos van más allá de la Ley. Uno por necesidad imperiosa, el otro por convicción profunda.

Sintiendo lástima. La insistencia en el amor de Jesús, tiene su paralelo en Buda en la compasión. La devaluación del significado de la palabra "amor" nos obliga a buscar un concepto más adecuado para expresar esa realidad. En el NT, 'compasivo' se dice solo de Dios y de Jesús. La acción de Dios manifestada a través de los sentimientos humanos.La compasión era ya una de las cualidades de Dios en el AT. Jesús la hace suya en toda su trayectoria humana. Es una demostración de que para llegar a lo divino no hay que destruir lo humano. La compasión es la forma más humana de manifestar el amor. Cuando uno siente como suyo el sufrimiento del otro es cuando, de verdad, se le ha hecho próximo.

Le tocó. El significado del verbo griego aptw, no es en primer lugar tocar, sino sujetar, atar, enlazar. Este significado nos acerca más a la manera de actuar de Jesús. Quiere decir que no solo le tocó un instante, sino que mantuvo esa postura durante un tiempo. Teniendo en cuenta lo que acabamos de decir de la lepra, podemos comprender el profundo significado del gesto, suficiente, por sí mismo, para hacer patente la actitud vital de Jesús. No solo demuestra que está por encima de la Ley cuando se trata del bien de un hombre sino que asume el riesgo de contraer la lepra y hacerse él también impuro.

Quiero... La simplicidad del diálogo esconde una riqueza de significados: Confianza total del leproso, y respuesta que no defrauda. No le pide que le cure, sino que le limpie. Por tres veces se repite el verbo kadarizw limpiar, verbo que significa también, liberar. Nos está lanzando a un significado mucho más profundo del que podía tener a primera vista una curación. No solo desaparece la enfermedad, sino que le restituye en su plena condición humana: Le devuelve su condición social, y su integración religiosa. Vuelve a sentir la amistad de Dios, que era el valor supremo para todo buen judío.

Lo echó fuera... y cuando salió... La segunda parte del relato es de una gran importancia. Se supone que estaban en un lugar fuera del pueblo, sin embargo el texto griego dice literalmente: lo expulsó fuera, y del leproso dice: cuando salió. Una vez más nos está empujando a una comprensión espiritual. Jesús no quiere que continúe junto a él y lo despide inmediatamente; eso sí, con el encargo de no contarlo y de presentarse ante el sacerdote. Una vez más, manifiesta Mc el peligro de que las acciones de Jesús en favor del marginado, fueran mal interpretadas.

¡Qué curioso! Jesús acaba de saltarse la Ley a la torera, pero exige al leproso que cumpla lo mandado por Moisés. Hay que estar muy atento para descubrir el significad. Jesús no está nunca contra la Ley, sino contra las injusticias y tropelías que se cometían en nombre de la Ley. Él mismo tuvo que defenderse de malentendidos, aclarando: "no he venido a abolir la Ley, sino a darle plenitud". Jesús solo se salta la Ley cuando le impide estar a favor del hombre. La obligación de presentarse al sacerdote para que certifique la curación, era el único modo que tenía el leproso de recuperar su estatus religioso y social.

El evangelio nos dice que las consecuencias de la proclamación de hecho, fueron nefastas para Jesús. Si había tocado a un leproso, él mismo se había convertido en apestado. Y no podía ya entrar abiertamente en ningún pueblo. Las consecuencias de la divulgación del hecho, podían también ser nefastas para el leproso. Era el sacerdote el único que podía declarar puro al contagiado. Los sacerdotes podían ponerle dificultades si tenían conocimiento de cómo se había producido la curación.

La lepra producía exclusión porque la sociedad era incapaz de protegerse de ella por otros medios. Hoy la sociedad sigue creando marginación por la misma razón, no encuentra los cauces adecuados para superar los peligros que algunas conductas sociales suponen para los instalados en el bienestar. No somos todavía capaces de hacer frente a esos peligros con actitudes verdaderamente humanas. A veces se toman medidas para aliviar la situación de los marginados, pero a la vez, teniendo mucho cuidado de no cambiar la situación que la genera, porque eso supondría perder nuestros privilegios.

Jesús se pone al servicio del hombre. Lo que tenemos que hacer es servir a los demás como hace Jesús. Dios no tiene nada que ver con la injusticia, ni siquiera cuando está amparada por la ley, sea humana o divina. Jesús se salta a la torera la Ley, tocando al leproso. Ninguna ley humana, sea religiosa, sea civil, puede tener valor absoluto. Lo único absoluto es el bien del hombre. Pero para la mayoría de los cristianos sigue siendo más importante el cumplimiento de la ley, que el acercamiento al marginado.

No creo que haya uno solo de nosotros que no se haya sentido leproso y excluido por Dios. El pecado es la lepra del espíritu, que es mucho más dañina que la del cuerpo. Es un contrasentido que, en nombre de Dios, nos hayan separado de Dios. El evangelio de Jesús, es sobre todo buena noticia. El Dios de Jesús es Padre porque es Amor. De Él, nadie se tiene que sentir apartado. La experiencia de ser aceptado por Dios, es el primer paso para no excluir a los demás. Pero si partimos de la idea de un Dios que excluye, encontraremos mil razones para excluir en su nombre. Es lo que hoy seguimos haciendo.

Seguimos aferrados a la idea de que la impureza se contagia, pero el evangelio nos está diciendo que la pureza, el amor la libertad la salud, la alegría de vivir, también pueden contagiarse. Este paso tendríamos que dar si de verdad somos cristianos. Seguimos justificando demasiados casos de marginación bajo pretexto de permanecer puros. ¡Cuántas leyes deberíamos saltarnos hoy para ayudar a todos los marginados a reintegrarse en la sociedad y permitirles volver a sentirse seres humanos!

Meditación-contemplación

Si quieres, puedes limpiarme. Quiero, queda limpio.
Es imposible decir más en menos palabras.
La actitud de cada uno no hubiera servido de nada por separado.
El efecto liberador surge por la reciprocidad.
.....................

Todos estamos con frecuencia en la situación del leproso y de Jesús.
Como impuros necesitamos una mano que nos limpie.
Como seres humanos con entrañas,
podemos compadecernos de los que esperan nuestra ayuda.
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En nuevo nombre del amor podría ser hoy compasión.
Todos los que encontramos en nuestro caminar
esperan que sepamos hacer nuestras sus "pasiones".
Si fuésemos capaces de compadecernos, vendría el Reino.
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Fray Marcos



PODER Y COMPASIÓN
Escrito por  José Luís Sicre

Tras curar a la suegra de Pedro y a otros muchos enfermos, Marcos cuenta el primer gran milagro de Jesús: la curación de un leproso. El texto sólo se comprende a fondo teniendo en cuenta los casos parecidos, y muy distintos, de Moisés y Eliseo.

La lepra en el antiguo Israel: diagnóstico y curación
"La lepra, en el sentido moderno, no fue definida hasta el año 1872 por el médico noruego A. Hansen. En tiempos antiguos se aplicaba la palabra "lepra" a otras enfermedades, por ejemplo a enferme­dades psicógenas de la piel" (J. Jeremias, Teologia del AT, 115, nota 36).

En Levítico 13 se tratan las diversas enfermedades de la piel: inflama­ciones, erupciones, manchas, afección cutánea, úlcera, quemadu­ras, afecciones en la cabeza o la barba (sarna), leucodermia, alopecia. Se examinan los diversos casos, viendo si la persona es pura o impura (caso curable o incurable).

"El que ha sido declarado enfermo de afección cutánea andará harapiento y despeinado, con la barba tapada y gritando: ¡Impuro! ¡Impuro! Mientras le dura la afección seguirá impuro. Vivirá apartado y tendrá su morada fuera del campamento" (Lv 13,45-46).

Si el enfermo llega a curarse de su enfermedad, tiene lugar el siguiente rito: Se presenta ante el sacerdote, éste lo examina fuera del campamento y comprueba si realmente se ha curado. Después el sacerdote manda traer dos aves puras, vivas, ramas de cedro, púrpura escarlata e hisopo. "El sacerdote mandará degollar una de las aves en una vasija de loza sobre agua corriente. Después tomará el ave viva, las ramas de cedro, la púrpura escarlata y el hisopo, y los mojará, también el ave viva, en la sangre del ave degollada sobre agua corriente. Salpicará siete veces al que se está purificando de la afección, y lo declarará puro. El ave viva la soltará después en el campo. El purificando lavará sus vestidos, se afeitará completamente, se bañara y quedará puro. Después de esto podrá entrar en el campamento. Pero durante siete días se quedará fuera de su tienda. El séptimo día se rapará la cabeza, se afeitará la barba, las cejas, todo el pelo, lavará sus vestidos, se bañará y quedará puro. El octavo día tomará dos corderos sin defecto, una cordera añal sin defecto, doce litros de flor de harina de ofrenda, amasada con aceite y un cuarto de litro de aceite [sigue el ritual del día octavo y último] (Lv 14,1-32, distinguiendo ricos y pobres).

Dos casos de lepra: impotencia de Moisés, poder sin compasión de Eliseo
El milagro de curar a un leproso sólo se cuenta en el AT de Moisés (Números 12,10ss) y de Eliseo (2 Reyes 5). Es interesante recordar estos relatos para compararlos con el de Marcos.

María y Aarón murmuran de Moisés, no se sabe exactamente por qué motivo. En cualquier hipótesis, Dios castiga a María (no a Aarón, cosa que indigna a las feministas, con razón). "Al apartarse la nube de la tienda, María tenía toda la piel descolorida como nieve". Aarón se da cuenta e intercede por ella ante Moisés. Pero Moisés no puede curarla. Sólo puede pedirle a Dios: "Por favor, cúrala". El Señor accede, con la condición de que permanezca siete días fuera del campamento (Números 12).

El caso de Eliseo es más entretenido y dramático (2 Reyes 5). Naamán, un alto dignatario sirio, contrae la lepra, y una esclava israelita le aconseja que vaya a visitar al profeta Eliseo. Naamán realiza el viaje, esperando que Eliseo salga a su encuentro, toque la parte enferma y lo cure. Pero Eliseo no se molesta en salir a saludarlo. Le envía un criado con la orden de lavarse siete veces en el Jordán. Naamán se indigna, pero sus criados lo convence: obedece al profeta y se cura. A diferencia de Moisés, Eliseo puede curar, aunque sea con una receta mágica, pero no siente la menor compasión por el enfermo.

Jesús: poder y compasión
El relato de Marcos consta de seis elementos: petición del leproso; reacción de Jesús; resultado; advertencia; reacción del curado; consecuencias.

Petición del leproso. Tres detalles son importantes en la actitud del leproso: 1) no se atiene a la ley que le prohíbe acercarse a otras personas; 2) se arrodilla ante Jesús, en señal de profundo respeto; 3) confía plenamente en su poder; todo depende de que quiera, no de que pueda.

Reacción de Jesús. Podía haber respondido a la petición del leproso con las simples palabras: "Quiero, queda limpio". Con ello, a diferencia de Moisés y de Eliseo, habría demostrado su poder: no necesita pedir la inter­vención de Dios, ni recurrir a remedios cuasi-mágicos. Sin embargo, antes de demostrar su poder muestra su compasión. Marcos habla de lo que siente ("lástima") y de lo que hace ("extendió la mano y lo tocó"). Es lo que esperaba el sirio Naamán que hiciera Eliseo: tocar su parte enferma.

Advertencia. Aparentemente, Jesús da dos órdenes al recién curado: 1) que no se lo diga a nadie; 2) que se presente al sacerdote. La segunda es clara, ya que el sacerdote era el que daba el "certificado de pureza" para poder vivir de nuevo en la ciudad. Sin embargo, la primera orden (no decirlo a nadie), resulta extraña, porque Jesús no pretende pasar desapercibido. Es probable que las dos órdenes estén relacionadas entre sí, formando una sola: "no te entre­tengas en decírselo a nadie, sino ve al sacerdote..." Las palabras finales parecen tener un tinte polémico: "para que les conste". Se pasa del singular (el sacerdote) al plural (les conste), como si Jesús pensase en todos sus adversa­rios que no lo aceptan.

Reacción del curado. No hace caso a ninguna de las dos órdenes de Jesús. Ni se calla ni acude al sacerdote. Según la traducción litúrgica, "empezó a divulgar el hecho con grades ponderaciones". Una traducción más literal sería: "empezó a predicar mucho y a divulgar la palabra". Como si el leproso curado, en vez de atenerse a lo mandado por Moisés prefiriese convertirse en un misionero cristiano.

Consecuencias. Jesús no puede entrar abiertamente en ningún pueblo. Debe permanecer en descampado, y aun así acuden a él. ¿Por qué esta reacción suya? Sabiendo lo que cuenta Marcos más tarde, la respuesta sería: para no verse agobiado por la multitud de gente que acude a él.

Una lectura simbólica: el leproso es cada uno de nosotros
Los relatos evangélicos tienen siempre una gran carga simbólica. Quieren que nos identifiquemos con la situación que narran. En este caso, con el leproso. Todos llevamos dentro algo, mucho o poco, de lo que nos sentimos culpables. Podemos negarnos a admitirlo, escondiendo la cabeza bajo tierra, como el avestruz. O podemos reconocerlo, y acudir humildemente a Jesús, con la certeza de que "si quieres puedes limpiarme". Él tiene el poder y la compasión necesarios para cambiar nuestra vida.

José Luis Sicre



BAN KI MOON Y LAS VÍRGENES NECIAS
Escrito por  Dolores Aleixandre

Por si no han caído en la cuenta, les recuerdo que en 2015, además de tocar elecciones, "tocaba" conseguir los Objetivos del Milenio (ODM) pero, a la vista está, no han llegado a cumplirse. Llegan las reacciones: dice Ban Ki Moon que la culpa no es que fueran inalcanzables, ni el plazo demasiado corto, sino que "no ha habido ni focalización de las acciones ni mecanismos para la rendición de cuentas". O sea que ha pasado lo mismo que cuando aquellas chicas de la parábola evangélica no se preocuparon de echar aceite en sus lámparas y se frustró su objetivo de llegar a tiempo a la boda.

Otros, los cenizos de siempre, aprovechan para repetir que ya lo decían ellos: era una utopía imposible y así aprenderán los pelmas empeñados en dar la brasa con lo de la justicia global; y que ellos se van a esquiar, que este año Sierra Nevada está fantástica.

Menos mal que queda un tercer grupo de gente cabal e inasequible al desaliento que ha tomado la decisión de hacer de 2015 un punto de partida y no una meta frustrada. Apunten sus nombres y siglas si aún no les suenan, porque van a dar más que hablar que el Pequeño Nicolás y Pablo Iglesias juntos (sin dejar de lado a la Pantoja y a la alcaldesa de Alicante, por aquello de la cuota femenina): los de la Alianza Española contra la Pobreza (AECP), una plataforma civil formada por más de 1000 ONGDs (posiblemente aquellas en las que trabajamos los alandarareños pertenecerán a ella) se han lanzado a la acción con más ímpetus que la Fura dels Baus.  Están convencidos, lo mismo que Les Luthiers y más tercamente tropieros que nunca, de que es posible erradicar la pobreza y la desigualdad. Espabilados como hijos de la luz, han hecho lo que Jesús recomendaba: "aprended..., mirad...", y se han puesto a aprender de las estrategias que han empleado los del Panel Intergubernamental del Cambio Climático para sacarlo adelante. Y se han acordado también de lo que decía Ignacio de Loyola: "Si san Francisco hizo esto, yo lo tengo que hacer; si santo Domingo hizo lo otro, yo también lo puedo hacer". Así que han dicho: "Si ellos lo han conseguido, por qué no lo vamos a conseguir nosotros; si ellos han logrado focalizar y concentrar la agenda, proponer soluciones compartidas y capacitar a la ciudadanía para controlar los compromisos asumidos por los gobiernos, vamos a aprender cómo lo han hecho. Si en lo de los ODM ha fallado muchas cosas (mea culpa de Ban Ki Moon, falta de previsión del aceite en argot cristiano), de ahí podemos sacar aprendizajes". De su análisis y estudio han sacan la conclusión esperanzada de que contamos ya con mucho conocimiento científico y técnico acumulado como para abordar soluciones realistas y razonables; y que esos saberes son ya una palanca poderosa a la hora de conseguir una vida digna para todas las personas de este único planeta. Lo explican estupendamente y con un lenguaje al alcance de todos en una publicación de Cuadernos 2015 y más, (otra plataforma de ONDGs que promueve la participación ciudadana y la movilización social para demandar políticas coherentes con el desarrollo de todos los pueblos).

Resumiendo su propuesta: Crear una entidad multidisciplinar formada por científicos, pensadores y expertos del Norte, del Sur, del Este y del Oeste que trabajen todo el año sobre todos los temas de pobreza y desigualdad, aporten soluciones para cada país, interactúen con los gobiernos y permitan unir la ciencia con la política y proporcionen orientaciones políticas para la acción de los Gobiernos y de las propias Naciones Unidas.

Dos webs para informarse más y apoyar:


Está en nuestras manos la tarea de llenar de aceite las lámparas y llegar a tiempo. No nos comportemos como necios.

Dolores Aleixandre.
ALANDAR, Febrero 2015