jueves, 18 de diciembre de 2014

UN ANUNCIO SORPRENDENTE - José Antonio Pagola


UN ANUNCIO SORPRENDENTE - José Antonio Pagola

Lucas narra el anuncio del nacimiento de Jesús en estrecho paralelismo con el del Bautista. El contraste entre ambas escenas es tan sorprendente que nos permite entrever con luces nuevas el Misterio del Dios encarnado en Jesús.

El anuncio del nacimiento del Bautista sucede en «Jerusalén», la grandiosa capital de Israel, centro político y religioso del pueblo judío. El nacimiento de Jesús se anuncia en un pueblo desconocido de las montañas de Galilea. Una aldea sin relieve alguno, llamada «Nazaret», de donde nadie espera que pueda salir nada bueno.

Años más tarde, estos pueblos humildes acogerán el mensaje de Jesús anunciando la bondad de Dios. Jerusalén por el contrario lo rechazará. Casi siempre, son los pequeños e insignificantes los que mejor entienden y acogen al Dios encarnado en Jesús.

El anuncio del nacimiento del Bautista tiene lugar en el espacio sagrado del «templo». El de Jesús en una casa pobre de una «aldea». Jesús se hará presente allí donde las gentes viven, trabajan, gozan y sufren.

Vive entre ellos aliviando el sufrimiento y ofreciendo el perdón del Padre. Dios se ha hecho carne, no para permanecer en los templos, sino para «poner su morada entre los hombres» y compartir nuestra vida.

El anuncio del nacimiento del Bautista lo escucha un «varón» venerable, el sacerdote Zacarías, durante una solemne celebración ritual. El de Jesús se le hace a María, una «joven» de unos doce años. No se indica dónde está ni qué está haciendo. ¿A quién puede interesar el trabajo de una mujer? Sin embargo, Jesús, el Hijo de Dios encarnado, mirará a las mujeres de manera diferente, defenderá su dignidad y las acogerá entre sus discípulos.

Por último, del Bautista se anuncia que nacerá de Zacarías e Isabel, una pareja estéril, bendecida por Dios. De Jesús se dice algo absolutamente nuevo. El Mesías nacerá de María, una joven virgen. El Espíritu de Dios estará en el origen de su aparición en el mundo. Por eso, «será llamado Hijo de Dios».

El Salvador del mundo no nace como fruto del amor de unos esposos que se quieren mutuamente. Nace como fruto del Amor de Dios a toda la humanidad. Jesús no es un regalo que nos hacen María y José. Es un regalo que nos hace Dios.
Escrito por  Florentino Ulibarri

Esperar bien despiertos, pero no desvelados.
Esperar caminando, pero no adelantándonos.
Esperar embarazados, pero no adueñándonos.
Esperar expuestos, pero no a cualquier viento.
Esperar sedientos, pero no yermos.

Esperar entre niebla, pero no perdidos en esta tierra.
Esperar con velas encendidas, pero no consumidos.
Esperar ofreciéndonos, pero no vendiéndonos.
Esperar preparando tu camino, pero no encorvándonos.
Esperar en silencio, pero cantando a lo que va viniendo.

Esperar gestando, no abortando.
Esperar acogiendo, no reteniendo.
Esperar dándonos, no reclamando.
Esperar en silencio, no alborotando.
Esperar compartiendo y disfrutando.

Esperar aunque sea de noche
y no veamos signos en el horizonte.
Esperar a cualquier hora del día,
aunque nos quedemos solos y se rían.
Esperar en soledad... ¡y en compañía!

Esperar con mucha paz, pero pellizcados por los hermanos.
Esperar anhelando, pero mecidos en su regazo.
Esperar mirando a lo alto, pero con los pies asentados.
Esperar refrescándonos en tus manantiales vivos y claros.
Esperar encarnados y ya naciendo a tu Reino.

Esperar en este tiempo de crisis y recortes.
Esperar con el Evangelio en la mano.
Esperar con los que vienen y con los que se van.
Esperar disfrutando lo que se nos ha dado.
Esperar viviendo y amándonos.

Esperar trabajando y profetizando.
Esperar sufriendo, pero enamorándonos.
Esperar pregonando lo que nos has dado.
Esperar con las entrañas listas para la acogida.
Esperar, para que no pases de largo.

Esperar con mucho gozo y osadía.
Esperar con humildad atentos a toda brisa.
Esperar que el Espíritu fecunde nuestra vida,
Esperar el milagro de tu presencia viva.
Esperar tu encarnación definitiva en esta tierra.

¡Esperar como María!



LA ENCARNACIÓN DE DIOS EN JESÚS ES NUESTRA REFERENCIA
Escrito por  Fray Marcos
Lc 1, 26-38

Como estamos ya a las puertas de la Navidad, vamos a hacer una introducción general para todo este tiempo litúrgico. La mayoría de los textos que vamos a leer estos días, están tomados de lo que se llama "evangelio de la infancia". Es importante tomar conciencia del sentido no histórico ni científico de estos textos. El anuncio del nacimiento de un hijo de dios, el nacimiento de una madre virgen, el nacimiento en una gruta, los pastores adorando al niño, el intento de matar al niño, la huída después de un aviso, la muerte de los inocentes, el anuncio por medio de una estrella, la adoración de unos magos, etc.; todos son relatos míticos ancestrales y ninguno es original del cristianismo.

El decir "mítico" no quiere decir "mentira". Este es el primer error a superar. El mito es un relato que intenta desvelar una verdad radical que atañe al hombre entero, y que no se puede explicar por medio de discursos científicos. Al decir que estos relatos son míticos, no estamos devaluando su contenido, sino todo lo contrario; nos estamos obligando a descubrir el significado profundo y vital que tienen. Lo nefasto es haber considerarlo los relatos míticos como crónicas de sucesos sin mayor alcance vital.

Todo esto lo ha descubierto la exégesis hace muchas décadas. No acabo de comprender por qué existe tanto miedo a que el pueblo conozca la verdad. ¿No nos dice el mismo Jesús que la verdad os hará libres? ¿O es que lo que nos asusta es esa libertad? Es verdad que la explicación del sentido profundo de estos textos no es sencilla, pero es precisamente esa dificultad la que debería espolearnos. He visto a la gente abrir ojos como platos cuando han comprendido la profundidad del mensaje.

En las lecturas de hoy destaca el contraste entre la actitud de David, que después de hacerse un palacio, decide hacer un favor a Dios, construyéndole un templo para que habite; y la actitud de María que ve solo la gratuidad de Dios para con ella. La humildad de María hace posible el acercamiento a Dios. La soberbia de David, aleja de Él. La lección es clara: Nosotros no podemos hacer nada por Dios, es Él, el que lo hace todo por nosotros. Ni siquiera tenemos que comprar su voluntad a partir de sacrificios y oraciones.

El texto evangélico que acabamos de leer, es uno de los más densos y ricos del NT. Lo que Lucas nos propone, es una teología de la encarnación entendida desde el AT. Casi todas las palabras del relato hacen referencia a situaciones del AT. El evangelista acaba de narrar la concepción de Juan, que tiene como modelo la de Isaac. Para la concepción de Jesús, Lucas toma como modelo la creación de Adán. Como Adán, Jesús nace de Dios mismo, sin intermediarios; y como él va a ser el comienzo de una nueva humanidad. No es uno más de los grandes personajes de la historia de Israel. Esta es la clave de todo el relato.

Ángel=mensajero, no tiene, en el AT, la misma connotación que tiene para nosotros. No debemos pensar en esos seres al servicio de Dios, sino en la presencia de Dios de una manera humana para que el hombre pueda soportarla. El pueblo de Nazaret no es nombrado en todo el AT; es algo completamente nuevo. Galilea era la provincia alejada del centro de la religiosidad oficial, que era Judea y el templo. Quiere decir que la intervención divina en Jesús rompe con el pasado y va a constituir una auténtica novedad. Todo va a suceder lejos del templo y los ambientes de la religiosidad oficial.

La escena se desarrolla en una casa sencilla de un pueblecito desconocido. A una virgen= doncella, no ligada a la institución, sino completamente anónima. Ni tiene ascendencia ni cualidad alguna excepcional. De los padres de Juan acaba de hacer grandes elogios, de María, ninguno. Virgen no debemos entenderla según nuestro concepto actual. Se trata de una niña aún no casada. Alude a la absoluta fidelidad a Dios, por oposición a la imagen del pueblo rebelde, tantas veces representado por los profetas como la adúltera o prostituta. María representa al pueblo humilde, sin relieve social alguno, pero fiel.

Alégrate, agraciada, el Señor está de tu parte. Alusión también a los profetas: "Alégrate hija de Sión, canta de júbilo hija de Jerusalén". Es un saludo de alegría en ambiente de salvación. Cercanía de Dios a los israelitas fieles. Dios se ha volcado sobre ella con su favor. La traducción oficial, "llena de gracia", nos despista, porque el concepto que nosotros ponemos detrás de la palabra "gracia", se inventó muchos siglos después. No se trata de la gracia, (un ser divino) sino de afirmar que le ha caído en gracia a Dios.

Al contrario que en Mateo, José, descendiente de David, no tiene papel alguno en el plan de salvación anunciado en Lc María misma impondrá el nombre a Jesús = Salvador. No será hijo de David, sino del Altísimo. Ser Hijo, en el relato mítico, no significa generación biológica, sino heredar la manera de ser del padre, y tener por modelo al Padre. No será David ni cualquier otro ser humano, el modelo para Jesús, sino Dios. Jesús no puede tener padre humano, porque en ese caso tendría la obligación de obedecerle e imitarle.

El Espíritu Santo y la fuerza del Altísimo son lo mismo. Cubrir con su sombra hace referencia a la gloria de Dios que en el Génesis se representaba por una nube que cubría el campamento. Santo=Consagrado, Hijo de Dios, son designaciones mesiánicas. Consagrado hace referencia siempre a una misión. El rey ungido era desde ese instante, hijo de Dios. El Espíritu no actúa sobre el cuerpo, sino sobre el ser de Jesús, dándole calidad divina. "De la carne nace carne, del Espíritu nace Espíritu", dice Jn. No es la carne de Jesús la que procede del Espíritu, sino su verdadero ser. Claro que Jesús 'fue engendrado' por obra del Espíritu, pero de un modo más profundo de lo que pensamos.

Aquí esta la esclava del Señor. La encarnación de Dios no depende de la perfección de la persona en que se encarna. Hemos insistido tanto en los privilegios de María como preparación para la encarnación, que hemos convertido en impensable la encarnación de Dios en alguien, que no sea perfecto. Pablo nos habla del misterio escondido y revelado. El misterio mantenido en secreto por generaciones, es que Dios es encarnación. Dios salva desde dentro de cada persona, no desde fuera con actos espectaculares ni siquiera con la muerte de su propio Hijo. La buena noticia es una salvación que alcanza a todos los hombres. Misterio que está ahí desde siempre, pero que muy pocos descubren. No es que Dios realice la salvación en un momento determinado, Dios no tiene momentos.

Fijaros como cambia el concepto de Dios para el evangelista. El Dios que a través de todo el AT se manifiesta como el poderoso el invencible el dador de la muerte y la vida, pide ahora el consentimiento a una humilde muchacha para llevar a cabo la oferta más extraordinaria en favor de los hombres. Ese formidable cambio de la manera de concebir a Dios no siempre lo hemos comprendido los cristianos. Una y otra vez, hemos querido volver al Júpiter tonante, que está a nuestro favor y en contra de nuestros enemigos si cumplimos su voluntad; pero no dudará en estar contra nosotros si le fallamos.

No queremos comprender que Dios se hace presente en los acontecimientos más sencillos. Seguimos esperando portentos y milagros en los que se manifieste el dios que nos hemos fabricado. Ningún acontecimiento espectacular hace por sí mismo, presente al verdadero Dios. Al contrario en cualquier acontecimiento por sencillo que sea, podemos descubrirlo. Somos nosotros los que ponemos a Dios allí donde lo vemos. Pascal dijo: "Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa". Los budistas repiten: "Si te encuentras al Buda, mátalo". Todo dios que percibimos viniendo de fuera, es un ídolo.

Meditación-contemplación

"Hágase en mí según tu palabra".
La disponibilidad de María es la clave del mensaje.
Dejar hacer a Dios es descubrir lo que está haciendo.
Él lo está haciendo todo en cada instante.
.....................

Descubrir esta presencia activa,
es la esencia de toda vida espiritual auténtica.
No tienes que hacer nada ni conseguir nada.
En ti está ya la plenitud, que quieres alcanzar.
...............

Si la energía de Dios no te ilumina,
es que tienes el interruptor en "off".
Si la fuerza del Espíritu no te atraviesa,
es que tienes colocada una coraza.
............

Fray Marcos



TRES MENSAJEROS, TRES PROMESAS Y UN MISTERIO
Escrito por  José Luís Sicre

Primer mensajero (Natán) y primera promesa (a David)
Al final de numerosas aventuras, David se ha convertido en rey del Norte y del Sur, de Israel y Judá. Ha conquistado una ciudad, Jebús (Jerusalén) que le servirá de capital. Se ha construido un palacio. Y ahí es donde comienzan los problemas. Mientras se aloja cómodamente en sus salas, le avergüenza ver que el arca de Dios, símbolo de la presencia del Señor, está al aire libre, protegida por una simple tienda de campaña. Decide entonces construirle una casa, un templo. El profeta Natán está de acuerdo. Dios, no. Será Él quien le construya a David una casa, una dinastía. A su heredero lo tratará como un padre a su hijo. "Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre".

Segundo mensajero (Gabriel) y segunda promesa (a Israel)
El evangelio es tan conocido que necesita poco comentario. Pero a veces se pasa por alto el fuerte contenido político de las palabras del ángel a María cuando habla de Jesús: «Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Si tenemos en cuenta que «Hijo del Altísimo» no significa «Segunda persona de la Santísima Trinidad» sino que es un título del rey de Israel, las palabras de Gabriel repiten insistentemente la idea de la realeza de Jesús. Pero su reino no es universal, se limita a «la casa de Jacob».

Tercer mensajero (Pablo) y tercera promesa (al mundo entero)
Pablo no ha visitado todavía Roma cuando escribe su carta a los romanos. Pero tiene una larga experiencia de apostolado y de reflexión. Sobre todo, ha tenido una experiencia fundamental en el momento de su vocación: el Mesías Jesús no ha sido destinado por Dios sólo al pueblo de Israel, sino a todas las naciones.

El misterio
Desde David hasta Pablo se recorre un largo camino y la perspectiva se abre de modo asombroso: lo que comenzó siendo la promesa a un rey, más tarde un pueblo, termina siendo la promesa al mundo entero. Como dice la segunda lectura, esta es la "revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos".

Tres reacciones a tres mensajeros
¿Cómo reaccionan los interesados antes los mensajes que reciben?

La respuesta de David no la recoge la lectura, pero es una extensa oración de alabanza y acción de gracias por la promesa que Dios le hace (2 Samuel 7,18-29).

María reacciona con aceptación y fe. No imagina los momentos tan duros que tendrá que aceptar por causa de Jesús ("una esperada te atravesará el alma") ni la cantidad de fe que necesitaría cuando vea a su hijo criticado y condenado por terrorista y blasfemo.

La reacción de Pablo, la que desea inculcar a sus lectores romanos, es cantar la sabiduría y la gloria de Dios a través de Jesucristo.

Estas tres reacciones nos sirven para vivir estos días previos a la Navidad.

José Luís Sicre


MATERIALES DE REFLEXION PARA ADVIENTO

Y se cumplió la promesa…

Todo se nos había anunciado.
Que llegaría el Señor trayendo la
liberación, que había que preparar los
caminos, que nacería Dios en un niño;
que este niño, nacido de María, sería
motivo de alegría. 

“Les dijo: ¿Acaso se trae una lámpara
para ponerla debajo de una vasija o
debajo de la cama? No, una lámpara se
pone en alto, para que alumbre. De la
misma manera, no hay nada escondido
que no llegue a descubrirse ni nada
secreto que no llegue a ponerse en
claro.” Mc 4, 21-25

Ven, no aparte de mí los ojos,
Te llamo a Ti, te necesito,
Para que se cumpla en el mundo
El plan de mi Padre.

Adaptación del Sal 71
Señor, que en tus días florezca la justicia
Y la paz abunde eternamente.
Tú que librarás al pobre que clama,
Al dolorido sin esperanza,
Tú que te apiadarás del pobre que no tiene
nada,
Y salvarás al que está perdido.
Haz Señor que florezca la justicia
Y abunde la paz.
Bendito tú, que haces maravillas.
Bendito por siempre.
Amén

¡Mira cada día!
Pues es la vida, la propia vida.
En su breve curso están contenidas
todas las verdades y realidades de
tu existencia;
La bendición del crecimiento,
La gloria de la acción,
El esplendor de la belleza.
Si vives hoy harás que ayer sea un
sueño feliz
Y mañana una visión de esperanza.
Por ello, ¡mira bien este día!
Este es el saludo al atardecer.
( Adaptación de un poema hindú )

Quiero Señor, acercarme como Jesús,
a ti. Como Él, que se sabe querido y
enormemente agraciado, cerca de ti y
con una tarea concreta…
Siento realmente que me quieres y
que me dices: “Tú también eres mi
Hijo amado, te he elegido.”
Quiero, Señor, amarte, encontrarte en
todo, depender de ti, Padre, como
Jesús, y recibir con asombro, ternura
y confianza lo que me regalas.
¿Dónde te encuentro? ¿Cuándo
me siento amado de esta manera?

Es ese niño pequeño y pobre quien nos sana… y nos salva.
Enseñándonos una manera nueva de entender la ley, 
una forma especial de tratar a la gente,
de ofrecerles una oportunidad;
hablándonos sinceramente al corazón,
conocidos nuestros límites;
poniéndonos ejemplos de lo que es amar,
y servir, con mayúsculas, pero sin protagonismos.
Señor,
quiero tener palabras y gestos para acercarme
yo también a los míos, a las gentes.
Desde quien yo soy,
¿qué noto que sana Dios en mi y dónde necesito su mano, que me acompañe?

… y se salvaron los hombres.

Y nos encontramos llamados a ser testigos de su amor,
enviados de la alegría y la paz que aporta el misterio,
sanadores de alguna manera en este mundo que muchas veces
descubrimos tan roto y dolorido.
Partícipes de algo que es de todos y de ninguno al mismo tiempo.
¿Me siento de verdad llevando el mensaje? ¿Necesito ayuda en ésto de entregarme por los demás?

Talita kum, levántate
Talita kum, talita kum,
talita kum. (Bis)
Si el miedo silencia tu vida
Durmiendo todos tus sueños
De un mundo justo y humano
En el que Jesús sea el centro.
Si el ruido ensordece tu oído
Sin dejarte escuchar su palabra
Atrévete a ser tú mismo
Él toma tu mano y te alza.
Si envuelto en el ritmo diario
No aciertas a hallar su presencia
Recuerda que habita en ti mismo
Él sana tu herida y te alienta

“El amor que se nos muestra
hace nacer una felicidad que
colma poco a poco el fondo del
alma. […]
Gustar, aunque sea un poco, la
alegría de Dios hace de nosotros
mujeres y hombres de
comunión. Y ser testigos
supone tener el valor de ir a
contracorriente. El Espíritu
Santo se encargará de la
imaginación necesaria para el
encuentro con los otros.”
 Taizé, 2011

Junto a las personas que han encontrado la
compañía de la gente frente al dolor que
mata; el cariño gratuito para fortalecer la
desesperanza; alegría ante los momentos de
más pura dificultad; y aliento donde
quedaron solamente escombros; rezamos a
Dios, Padre nuestro.




Ética de brújula y faro, en vez de moral de semáforo en rojo.
Juan Masiá Clavel

(Notas al cuestionario del Sínodo: Pregunta preliminar)

La pregunta previa referida a todas las secciones dice así: ¿La descripción de la realidad de la familia presente en la Relatio Synodi corresponde a lo que se observa en la Iglesia y en la sociedad de hoy?

A continuación, el Cuestionario explica la intención de esta pregunta preliminar, destinada a orientar todo el conjunto de las 45 preguntas, y dice que estas “preguntas desean facilitar el debido realismo en la reflexión de cada episcopado, evitando que sus respuestas puedan ser dadas según esquemas y perspectivas propias de una pastoral meramente aplicativa de la doctrina” .

Es decir, que las preguntas están hechas desde la ética de brújula y faro, en lugar de la moral de semáforo. Por tanto, conviene que pensemos las respuestas para hacer propuestas con la misma mentalidad abierta de las preguntas.

Es decir, que pensemos las respuestas desde una ética de criterios flexibles para situaciones diversas, en vez de una moral de normas inflexibles aplicadas a casos homogeneizados.

Las doctrinas no son intocables, sino evolucionan. Aunque no cambie la fe, sí evolucionan las creencias que la expresan.

La moral cerrada es “binaria”: 1) normas inflexibles y 2) casos homogéneos.

La ética abierta es “ternaria”: 1) criterios de valores, 2) normas para protegerlos y 3) situaciones diversas.

El filósofo Paul Ricoeur hablaba de dos momentos éticos: el anterior y el posterior a las normas. Para evitar la exageración de aplicar automáticamente normas a casos, hay que partir de la realidad concreta de las situaciones, orientada a la luz de los criterios de valores, que están por encima y preceden a las normas.

Así es la ética de criterios y actitudes, en vez de recetas sin excepciones.

No es una moral meramente deductiva como la que proponía al Concilio Vaticano II aquel esquema preparatorio Sobre el orden moral (felizmente rechazado por el Concilio; lo que dió lugar al alumbramiento de la ética responsable de la Gaudium et spes, lamentablemente maltratada por la teología de Karol Woijtila en la Veritatis splendor) .

Pero la ética abierta tampoco es el otro extremo; no es una moral de situación, sin normas ni criterios. La ética abierta sabe flexibilizar la aplicación de las normas a los casos, pero a la luz de los criterios. Se orienta con la brújula y el faro (criterios, valores), a la vez que mira siempre la realidad ante sus ojos (que le obliga a girar dando un rodeo para esquivar un obstáculo, caminar un rato en dirección opuesta y volver después a la dirección que apuntaba la brújula).

La ética abierta es inductiva y orientada: mira inductivamente la realidad concreta de las situaciones y la ilumina con la luz de los criterios de valores. Por eso no es extraño que nuevas situaciones obliguen a flexibilizar las normas guiadas por los criterios de valores.

En resumen, una ética de criterios y actitudes, a la vez que de atención a lo irrepetible de las situaciones y las personas. Llevan aprendiéndola varias décadas las generaciones formadas en la renovación postconciliar de la mano por ejemplo, de Häring, McCormick, Vidal, Gafo y un larguísimo etcétera... a menudo atacada por la casta de los “inquisidores”...

Juan Masiá Clavel